Una de las preguntas más habituales cuando se habla de justicia es si un juez puede ser completamente imparcial.
¿Influye su ideología, su forma de pensar o sus creencias personales en la toma de decisiones?
La respuesta, como explica Ignacio Estradé en uno de nuestros vídeos de TikTok, no es tan simple, pero el sistema judicial cuenta con mecanismos claros para garantizar la objetividad.
La imparcialidad como principio esencial
La imparcialidad judicial es uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho.
Los jueces están obligados a resolver los asuntos que conocen basándose exclusivamente en la ley y en las pruebas, no en sus opiniones personales, ideológicas o morales.
El sistema no parte de la idea de que los jueces no tengan valores o ideas propias —porque son personas—, sino de que esas ideas no pueden influir en sus resoluciones.
¿Puede la ideología afectar a una decisión judicial?
En términos jurídicos, no debería.
Las resoluciones judiciales deben estar motivadas, fundamentadas en normas jurídicas y sustentadas en la valoración objetiva de las pruebas practicadas en el procedimiento.
Además, las decisiones de los jueces pueden ser recurridas y revisadas por tribunales superiores, lo que añade una capa adicional de control y garantía.
Las herramientas que garantizan la imparcialidad
Para evitar cualquier duda sobre la objetividad del juez, el ordenamiento jurídico prevé dos mecanismos clave: la abstención y la recusación.
La recusación
La recusación es una petición realizada por una de las partes del procedimiento cuando considera que existe un conflicto de intereses que puede afectar a la imparcialidad del juez.
Puede darse, por ejemplo, cuando existe:
– Relación personal con alguna de las partes.
– Interés directo o indirecto en el asunto.
– Vinculación previa con el caso.
En estos supuestos, la parte puede solicitar que ese juez no conozca del procedimiento.
La abstención
La abstención opera de forma distinta.
Aquí es el propio juez quien, de oficio, decide apartarse del asunto al considerar que concurre una causa que podría comprometer su imparcialidad.
Este mecanismo refuerza la confianza en el sistema, ya que demuestra que el juez es consciente de su deber de neutralidad.
Imparcialidad no significa ausencia de control
El sistema judicial no se basa únicamente en la buena fe del juez.
Se apoya en normas, procedimientos, recursos y mecanismos de control que buscan garantizar que nadie sea juzgado sin las debidas garantías.
La imparcialidad no es una cuestión de fe, sino de estructura jurídica.
Una justicia que inspira confianza
Que un juez sea imparcial no significa que todas las partes estén de acuerdo con la sentencia.
Significa que la decisión se ha tomado conforme a la ley, con respeto al procedimiento y con garantías suficientes para todas las personas implicadas.
En Estradé Law Firm defendemos una justicia objetiva, transparente y garantista, porque solo así el sistema puede generar confianza real en la ciudadanía.

