La función de un sistema penitenciario no debería limitarse al castigo. La ley reconoce que la pena privativa de libertad también tiene un fin esencial: la reinserción social.
Pero… ¿realmente funciona así en la práctica?
En uno de nuestros últimos vídeos de TikTok, Ignacio Estradé explica cómo es el proceso después de cumplir condena y qué se encuentra una persona cuando cruza la puerta de salida del centro penitenciario.
El momento de la libertad: entre la euforia y el golpe de realidad
Salir en libertad tras cumplir una condena suele vivirse como una mezcla de alegría intensa y vértigo absoluto.
Sin embargo, después de ese primer momento, llega un choque emocional inevitable:
- ¿Está la persona realmente preparada para volver a la vida en sociedad?
- ¿Cómo enfrentará el trabajo, la familia, la pareja o los estudios?
- ¿Qué ocurre cuando debe recuperar rutinas que llevaba meses o años sin vivir?
La libertad no es un final. Es el comienzo de un periodo complejo, lleno de incertidumbres, miedos y dudas.
Una etapa emocionalmente vulnerable
Ignacio Estradé lo resume con claridad:
“Un interno cuando sale se encuentra en un momento de debilidad emocional.”
Y es que el retorno a la sociedad implica enfrentarse a:
- La presión de volver a ser autónomo.
- El juicio social o familiar.
- Las exigencias laborales.
- La necesidad de reconstruir vínculos afectivos.
Muchos internos salen con escasas herramientas emocionales o prácticas para gestionar este nuevo escenario.
¿Existen recursos reales para la reinserción?
Las administraciones públicas cuentan con recursos limitados, pero existen opciones que pueden marcar una diferencia real:
✔ Formación y educación
Programas para adquirir competencias profesionales o continuar estudios.
✔ Prestaciones económicas
Como el Ingreso Mínimo Vital o acumulaciones de desempleo, que ofrecen un soporte inicial para evitar caer en situaciones extremas.
✔ ONG y asociaciones especializadas
Muchas entidades trabajan específicamente en la reinserción social y laboral, acompañando a las personas que salen de prisión durante sus primeros meses fuera del centro.
Estas organizaciones suelen ser un puente fundamental entre el interno y la sociedad, ayudando con trámites, vivienda, inserción laboral y apoyo emocional.
¿Reinserción real o ideal teórica?
La pregunta final sigue abierta: ¿reinsertan realmente las cárceles?
La respuesta depende de múltiples factores:
- Las herramientas que el sistema penitenciario haya proporcionado.
- Los apoyos externos al recuperar la libertad.
- El entorno social y familiar del interno.
- El acceso a educación, trabajo y estabilidad emocional.
Lo que está claro es que la reinserción no ocurre automáticamente al cruzar la puerta de salida: requiere acompañamiento, oportunidades y una red de apoyo sólida.
Una segunda oportunidad sí es posible
En Estradé Law Firm creemos que la sociedad debe ofrecer segundas oportunidades reales, no solo teóricas.
La reinserción es posible, pero exige:
- Un sistema más preparado.
- Más recursos.
- Y sobre todo, más humanidad.
Porque volver a empezar no debería ser un salto al vacío.

